Y estarás pensando “pero no parece muy diferente a cualquier otra persona”.
Hay que tener en cuenta que los artistas dedican muchas horas a su disciplina, ya sea un instrumento, actuar, cantar o bailar. Entre ensayos, conciertos/recitales/funciones, clases, etc. Pueden pasarse semanas o incluso meses sin descansar. Ese ritmo frenético, sumado a posiciones mantenidas durante mucho tiempo, y en muchas ocasiones incómodas, es un caldo de cultivo para que aparezcan lesiones, principalmente, de origen musculo-esquelético (sobrecarga mecánica, tendinopatías, atrapamiento neural, etc.)
Querido artista, querida artista, ni tocar, ni actuar, ni cantar, ni bailar, tienen que ir ligado a dolor, molestias, o sufrimiento. Consulta a un profesional especializado en artes escénicas para ponerle solución.